Para empezar, por supuesto, tiene que presentar el acto nuestro alcalde, que subirá ahora mismo y dará su discurso. Después veremos un vídeo. No se oye.
No se oye. Proyecta, Norberto, proyecta. ¿Y ahora?
Lo de antes, volvemos a repetir. ¡Buenas noches, San Pedro! Ha llegado, ha llegado.
Ha llegado, bien. Bueno, decía que vamos a celebrar estos 190 años del Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar con una gala llena de arte, cultura. Vamos a ver ese vídeo y después arrancará esta historia ligada con un montón de artistas.
Aviso que no todo va a pasar sobre el escenario. ¿Sí? Vale.
Pues sin más dilación, arrancamos esta gala de 190 años con nuestro alcalde, Pedro Javier Sánchez Aznar. ¡Fuerte aplauso! Que suba al escenario.
Bienvenido. Adelante. Buenas noches.
Qué bonita que ha quedado la plaza hoy del Museo Barón de Benifayó con esta fachada tan impresionante que tenemos. Y da gusto verla llena para este 190 aniversario que vamos a celebrar. Permitidme que empiece saludando a la presidenta de la Asamblea Regional, Visitación Martínez, al consejero de Empresa y Empleo, Luis Alberto Marín, a la directora general de Personas con Discapacidad, Miriam Pérez, la corporación municipal,.
Antiguos alcaldes, cronista de la villa, juez de paz. Representantes de nuestras asociaciones y colectivos, queridos vecinos de San Pedro del Pinatar, muy buenas noches a todos y gracias por acompañarnos en una celebración tan especial. Hoy conmemoramos 190 años de la constitución de nuestro ayuntamiento.
Son casi dos siglos que San Pedro del Pinatar asumió la responsabilidad de gobernarse, decidir su futuro y trabajar por el bienestar de sus vecinos. Detrás de esta fecha hay documentos y actas, pero sobre todo hay generaciones de pinatarenses, mujeres y hombres que levantaron sus hogares aquí, trabajaron por sus familias y ayudaron a convertir este pueblo en el municipio que hoy. Conocemos.
Conocer nuestra historia nos permite comprender quiénes somos, valorar lo que hemos recibido y cuidar mejor aquello que tendremos que legar. Por eso, mirar esta noche hacia el pasado es un acto de gratitud y de responsabilidad. La historia de San Pedro del Pinatar, como muy bien han dicho nuestros presentadores, Cintia y Norberto, comenzó mucho antes.
Estas costas conocieron desde la antigüedad el paso de navegantes y comerciantes fenicios y romanos que encontraron este enclave entre el Mar Menor y el Mediterráneo, un lugar estratégico para la navegación y el comercio. Durante la época romana, la explotación de la sal y la elaboración de salazones adquirieron una especial importancia, consolidando actividades que junto con la pesca han acompañado a San Pedro del Pinatar durante siglos. En el siglo XIV, los pinares que cubrían esta zona dejaron su huella en el nombre del Pinatar.
Más tarde, en el siglo XVII, la devoción a San Pedro Apóstol completó la denominación que nos ha llegado hasta nuestros días, San Pedro del Pinatar. Y el momento que hoy nos reúne llegó el 16 de septiembre de 1836. Aquel día se constituyó el primer ayuntamiento ya separado del Concejo de Murcia y José Invernón Ruiz fue elegido primer alcalde de nuestro municipio.
Aquel ayuntamiento nació con pocos medios y muchos asuntos por resolver. Debía delimitar el término municipal, defender los intereses de la población, impulsar nuevas comunicaciones y mejorar las condiciones de vida de sus vecinos. En 1857 se abrió la aduana marítima que reforzó la importancia comercial de San Pedro del Pinatar.
Con el paso de las décadas llegaron la electricidad, el telégrafo y las nuevas vías de comunicación. Nuestro municipio recibió a personalidades como Emilio Castelar y el propio Barón de Benifayó. Y en 1925, el rey Alfonso XIII concedió al Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar el tratamiento de excelentísimo como reconocimiento a la trayectoria de esta institución.
El siglo XX también trajo etapas muy difíciles, especialmente durante la Guerra Civil y los duros años de la posguerra, que dejaron una profunda huella en la vida de muchas familias. Más adelante, a partir de los años 60, el turismo, la hostelería y el comercio impulsaron una importante transformación económica y urbana. San Pedro del Pinatar creció y se abrió al exterior sin perder su identidad marinera y salinera.
La llegada de la democracia abrió una nueva etapa de progreso. Gracias al trabajo de las sucesivas corporaciones y al esfuerzo de toda la sociedad, se ampliaron los servicios públicos y fueron llegando nuevos centros educativos y sanitarios, bibliotecas, instalaciones deportivas, puertos y paseos. El municipio avanzó al mismo ritmo que las necesidades y las aspiraciones de sus vecinos.
A lo largo de estos 190 años, 66 alcaldes han tenido el honor y la responsabilidad de servir a San Pedro del Pinatar. Cada uno lo hizo en circunstancias distintas y todos forman parte de nuestra historia institucional. Quiero rendirles hoy un homenaje respetuoso con un recuerdo muy especial para quienes ya no están entre nosotros.
Extiendo ese reconocimiento a todos los concejales y concejalas que han formado parte de las distintas corporaciones y a los trabajadores municipales, cuyo servicio diario ha dado continuidad al ayuntamiento más allá de cada. Mandato. La historia de San Pedro del Pinatar también se ha escrito lejos de los despachos.
Está en las manos de nuestros pescadores, salineros y agricultores, en el esfuerzo de comerciantes y hosteleros, en la entrega de nuestras asociaciones, en quienes educan, cuidan, protegen y ayudan, y en cada vecino que contribuye con su. Trabajo y su ejemplo a mejorar la vida de los demás. Vosotros sois los verdaderos protagonistas de estos 190 años.
Para mí, como alcalde, este aniversario tiene un significado muy especial. Me recuerda que la alcaldía no pertenece a quien la ocupa, pertenece a los vecinos. Nosotros recibimos durante un tiempo una institución construida por quienes nos precedieron y tenemos la obligación de servirla con honradez, cuidar su legado y entregarla mejor a quienes vendrán después.
Esa responsabilidad exige escuchar, unir y trabajar pensando en el interés general. Podemos tener opiniones distintas sobre el camino, pero compartimos el mismo amor por San Pedro del Pinatar y el deseo de verlo avanzar. El mejor homenaje que podemos rendir a quienes constituyeron este ayuntamiento en 1836 es continuar su tarea: proteger nuestras raíces y nuestro entorno, fortalecer nuestra economía, ofrecer oportunidades a los jóvenes, cuidar de nuestros.
Mayores y construir un municipio seguro, acogedor y preparado para el futuro. Porque algún día serán otras generaciones las que miren hacia nosotros y entonces nuestro mayor legado será haber estado a la altura de nuestro tiempo y haberles dejado un San Pedro aún mejor del que nosotros recibimos. Ese es nuestro compromiso y ese es el proyecto de futuro que debemos seguir construyendo.
Os invito a hacerlo todos juntos, con confianza en nosotros mismos y con el mismo espíritu de esfuerzo que ha acompañado siempre a nuestro pueblo. Para rendir tributo a nuestros antecesores, voy a leer a continuación un extracto del acta que dio origen a nuestro ayuntamiento aquel 16 de septiembre de 1836. Decía así: En la población de San Pedro del Pinatar, a 16 días del mes de septiembre de 1836, reunidos los señores nombrados por los pedáneos de los partidos que componen este nuevo municipio, se procedió a la.
Creación del nuevo ayuntamiento constitucional. Verificada la elección, quedó nombrado alcalde primero don José Imbernón Ruiz y se declaró constituida la corporación que desde aquel día habría de representar y administrar los intereses de sus vecinos. Estas palabras, sencillas en su forma y enormes por todo lo que pusieron en marcha, señalan el nacimiento de nuestra autonomía municipal.
Desde aquel día han cambiado los nombres, los edificios y los desafíos. Sin embargo, permanece la misma vocación: servir a San Pedro del Pinatar y a sus vecinos. Os invito ahora a compartir este viaje por nuestra historia a través de las imágenes, los recuerdos y el testimonio de quienes han tenido la responsabilidad de dirigir este ayuntamiento y de otras personalidades vinculadas a nuestro municipio.
Que este aniversario nos ayude a valorar lo que somos y a mirar el futuro con confianza y unidos. Muchas gracias. ¡Feliz 190 aniversario y viva San Pedro del Pinatar!
Muchas gracias, señor alcalde. Pues, sin más dilación, ¿no? Sin más dilación.
Vamos a ello. Empiece ya. Siempre he querido decir esto en mi vida y como soy del teatro, nunca he tenido la oportunidad.
Preparados, compañeros. ¡Dentro vídeo! Las grandes historias se escriben sobre papel.
La nuestra no. La historia de San Pedro del Pinatar está escrita con sal, con la sal de nuestras aguas, con la brisa del Mediterráneo y con la huella de quienes, generación tras generación, levantaron este pueblo. En 1836 comenzamos a escribir con identidad propia.
Desde entonces, nuestra historia no ha quedado guardada únicamente en los archivos. Sigue viva en nuestras calles, en nuestras tradiciones y en el corazón de cada pinatarense. Hoy, 190 años después, miramos al pasado con gratitud para escuchar a quienes han formado parte de nuestra historia democrática y algunas de las voces que representan el presente de nuestra sociedad.
Diez miradas, diez historias, diez formas de sentir y un mismo corazón: San Pedro del Pinatar. El ayuntamiento se constituyó el 16 de septiembre de 1836, concretamente a las 3 de la tarde, que vaya una horica, donde se reunieron los pedáneos y nombraron al primer alcalde de la villa, Pedro Invernón. El ayuntamiento tuvo primero en la plaza, con la ayuda de José Servet, magén, dueño de la casa de reloj y de las salinas, y también de Emilio Díaz Revenga, no lo olvidemos, pues se pudo comprar la casa de ayuntamiento que todos hemos conocido, la.
Parte de atrás, que es donde vivía Fernando Díaz de Mendoza. Fernando Díaz de Mendoza ha sido el actor más grande que ha tenido España. Fernando de Rojas Martínez hizo dos grandes o tres servicios importantes al pueblo.
Uno de ellos fue la aduana marítima y otro fue el cuartel de carabineros de las salinas, que ya no existe. Tomás Gómez Gómez, párroco de aquí de San Pedro, que fundó la romería de la Virgen del Carmen. Y si ya vamos más cercanos a nuestro tiempo, pues entonces habría que hablar de Mercedes Escudero, de la familia Mellado, Antonio Mellado, que es el fundador de la Semana Santa, Rafael Mellado, Joaquín Mellado, que rescató en esta segunda etapa la.
Asociación de la Virgen del Carmen. Bueno, la persona sobre todo porque nos toca muy de dentro y creo que también muy importante es el varón de Benifayó. Julio Falcó fue la punta de lanza de la burguesía y sobre todo una persona que se vinculó a San Pedro del Pinatar no solo viviendo aquí, sino participando en su historia y en su ocio.
La primera constatada romería de la Virgen del Carmen en 1892, pues se hace con el barco El Julito del varón de Benifayó. También participó en los primeros eventos sociales o en el casino incluso de San Pedro del Pinatar y la misma residencia del varón de Benifayó llegó a ser un punto de unión de actividades culturales, sociales. La mayor transformación viene arraigada, sobre todo, como hemos dicho, con los 60.
La década de los 60 hace que conlleve una transformación debido a los visitantes nuevos y a las necesidades, sobre todo urbanísticas. Un pueblo que tiene la suerte de contar con una migración abierta como son las salinas y con la pesca hace que se reinvente en un término tan pequeño y que podamos tener ahora mismo. Cerca de las mayores empresas a nivel nacional, yo creo que casi todas las más importantes, por ejemplo, del salazón a lo largo de la historia.
Empezaron en el 39 el salazón, siendo los pioneros junto con Cádiz. Pero es que luego hemos tenido empresas de fabricación de conservas, como la Isabelita. Hemos tenido de pimentón, hemos tenido varias, incluso el poeta Eduardo Flores, su empresa que vinieron de Espinardo también tenían aquí las empresas de pimentón.
Ha pasado de ser un pueblo marinero y salinero a ser una gran urbe turística y de servicios, a los barros, a los famosos charcos de los Barros. Y en torno a eso se han creado centros y hoteles especializados en ese turismo. Pues yo pienso que mi participación ha sido activa.
Fui la primera mujer concejal, como fue el primer año democrático. Y entonces había que elegir la bandera del municipio, la elegimos mi equipo, el grupo de mujeres que yo tenía conmigo ayudándome, y entonces le pusimos, que creo que súper acertado, los colores del verde. Por el pino, el azul por el mar y el blanco por la sal.
Una de las cosas que me siento orgullosa es de haber creado los bailes regionales, o sea, no creados porque los bailes regionales existían, sino haberlos instituido aquí. Empecé haciéndome de la asociación de amas de casa y a los dos años de estar en la junta me nombraron presidenta. Y luego pues hemos participado, compramos el salón que hoy es de la asociación de amas de casa, ahí es donde participamos y trabajamos muchísimo todas las mujeres del pueblo.
Y luego nos incorporamos también a ayudar en tiempo de la Santísima Trinidad, haciendo obras de teatro, haciendo sevillanas, que era cuando poníamos la caseta de sevillanas en Lo Pagán, y ahí pues recaudamos muchísimo dinero porque este pueblo. Es así, es un pueblo solidario y si pides una cosa, recibes dos. He estado 24 años de mi vida.
Que para mí han sido los mejores de mi vida, trabajando y haciendo cosas para mi pueblo. Mi época fue muy bonito porque fui el segundo alcalde de la democracia y estaba todo por hacer. Pues los proyectos más importantes para mí han sido varios.
Primero, hacer el paseo desde San Pedro hasta Los Pagán por la avenida Virgen del Carmen. Ahí todas las terrazas se asomaban a la carretera y no había paso para pasar. Todos los años moría alguien en bicicleta o andando.
Otra de mis prioridades era quitar los toldos que privatizaban la playa para una serie de señores y no dejaban a nadie colocar una sombrilla. Pero el más importante de todos para mí fue hacer la explanada de Los Pagán y los paseos marítimos desde Santiago de la Ribera a el Molino de Quintín. Pues sí, a mí me ha marcado cuando llegaron las inundaciones aquí en San Pedro.
Que fueron las inundaciones del 87, eso fueron terribles para nosotros, puesto que lo pasamos fatal, lo siguiente. Fue una tromba de agua grandísima que arrasó el pueblo, nada más iniciar el segundo mandato. Teníamos todo organizado para hacer nuestros proyectos, nuestros proyectos, y de repente todo se vino abajo porque todo el dinero de esos proyectos se tuvo que paralizar y pasar a una partida especial para ayudar a la gente de San Pedro que se.
Había quedado sin nada. Hubo familias conocidas que se quedaron sin nada, sin nada. Necesitaban ropa, necesitaban cosas y ayudamos la asociación de amas de casa y lo que podíamos en nuestras casas, ayudamos todo lo que pudimos.
Fue tal la respuesta de los vecinos, tanto de las empresas como de los particulares. Como de las obras de empresas de fuera del pueblo a las que les pedimos ayuda, pues cuando fuimos a pagar nos dijeron que no le debíamos nada y la gente en tres meses prácticamente no se notaba que había pasado una. Inundación.
Si estos 16 años te pudiese imaginar que tengo muchos momentos muy bonitos, pero fundamentalmente cambiar las playas de nuestro municipio, los puertos turísticos que tenemos, primero el de San Pedro y después el de Lo Pagán, pues. Posteriormente el segundo de San Pedro. También tuve la oportunidad de luchar para transformar mi pueblo ayudando a crear hoteles y entonces conseguir hacer, por ejemplo, el buque insignia, el Thalasia, pero también el Traiña o el Lodomar, haber hecho el paseo de.
La mota que va desde San Pedro para poder pasear entre las salinas y el Mar Menor, pues eso es una cosa importante para mí. Si tenemos en cuenta que me tocó la legislatura 2007-2011 con una crisis económica que estalló justo ese verano, en 2007, cada problema era un reto y a cada reto había que ponerle soluciones o. Por lo menos intentarlo.
Cuando inauguramos el jardín que hay justo detrás del colegio del Carmen, un jardín que hicimos con medios propios, lo hicieron los trabajadores del ayuntamiento poco a poco y todas las palabras que tuvieron los vecinos, vecinos que llevan luchando. Tiempo, pues la verdad es que me llegaron a lo más profundo. Yo recuerdo con especial emoción cuando tomé posesión en el año 2011 por primera vez como alcaldesa de San Pedro del Pinatar.
Recuerdo haber recibido el cariño de mucha gente y especialmente de las mujeres mayores. Sentían auténtica admiración porque era la primera mujer alcaldesa de San Pedro del Pinatar y eso les emocionaba mucho. Sí que he vivido situaciones muy complicadas, como por ejemplo el COVID.
Había muchas personas que no podían valerse ni siquiera por sí mismas. Las personas que más sufrieron en esa época fueron los niños. Se nos ocurrió la idea de ir a cantar los cumpleaños o simplemente a felicitarle desde Protección Civil y Policía Local.
Les dio igual que fuera el sábado o domingo o que en ese momento no pudieran estar con su familia, simplemente por ver la cara de felicidad de ese niño y de esos padres o esos familiares que querían hacerle ese regalo que no podían hacer de otra. Manera. Nos volcamos en la atención personal y humana especialmente.
Las mascarillas se hacían con tela, había muchísimas, sobre todo mujeres, que se prestaban a coser las mascarillas. Momentos que eran muy crudos, muy feos, pero que se convertían en bonitos sobre todo por la solidaridad de los vecinos de San Pedro del Pinatar, de lo que estoy muy orgullosa y para mí es lo más importante que tiene San Pedro, que es su. Gente.
Hemos vivido situaciones de la crisis del Mar Menor o situaciones complicadas como, por ejemplo, las DANAS del 16 y del 19 que había que afrontar y que había que estar con los vecinos. El momento más complejo fue la DANA Alice y la posterior crisis del agua potable que se generó en nuestro municipio. Nos hizo que durante 10 días los vecinos de San Pedro del Pinatar no pudiéramos utilizar el agua para consumo.
Desde el ayuntamiento, desde el principio, tuvimos que coordinar los equipos de emergencia, buscar cubas con agua potable para dar servicio a nuestros vecinos, por supuesto, atender a las personas más vulnerables. Teníamos que dar respuestas que muchas veces no nos correspondía y no teníamos la solución porque no dependía exclusivamente del Ayuntamiento de San Pedro del Pinatar. Entonces fueron momentos duros tener que sentir la problemática que arrastraban todas las familias en sus casas al no poder disfrutar, no poder disponer del agua potable y que no pudiéramos dar una solución inmediata.
Pero al mismo tiempo, también en esta crisis pudimos comprobar la solidaridad y la responsabilidad de todos los vecinos. El gran trabajo que realizaron todos los profesionales del ayuntamiento, todos los trabajadores municipales, Protección Civil, Policía Local. Ante una crisis como esta, lo que aprendí es que un alcalde tiene que estar al frente, asumir la responsabilidad y estar al lado de su pueblo cuando más lo necesita.
Afortunadamente, en estos últimos años hemos conseguido grandes financiaciones para hacer grandes proyectos europeos que van a ayudar a transformar y mejorar San Pedro del Pinatar, como proyectos para renovar la explanada de Lo Pagán y las calles de Lo. Pagán, también para contar con mejores instalaciones deportivas. Pero mucho más allá de una obra concreta o de un proyecto concreto, para mí lo más gratificante es cuando un vecino te dice que has conseguido ayudarle o que has solucionado.
Un problema que le preocupaba. Es entonces cuando comprendes el verdadero sentido de ser alcalde y que todo este esfuerzo merece la pena. Podríamos decir muchos, pero te voy a decir uno, único.
Pues yo definiría San Pedro del Pinatar: acogedor. Acogedor, abierto, emprendedor. Excepcional.
Un pueblo que lo que se propone hacer sale adelante. Vivo. Es un pueblo maravilloso que tiene todo.
Único. Es único por su naturaleza, por nuestro parque regional y por nuestros dos mares, por nuestra identidad, nuestras tradiciones, nuestras fiestas de San Pedro Apóstol, nuestra romería de la Virgen del Carmen, por nuestra calidad en la. Gastronomía, nuestros productos de salazón y nuestro caldero.
Y en definitiva, pues por las grandísimas personas que forman todo el pueblo de San Pedro del Pinatar. Diez voces, diez recuerdos y toda una vida compartida. En sus palabras está el reflejo de un pueblo valiente, de quienes estuvieron antes, de quienes siguen construyendo el presente y de quienes heredan mañana todo aquello que hoy protegemos.
Porque San Pedro del Pinatar no es solamente el lugar en el que vivimos, es nuestra casa, es la sal que permanece en nuestra piel, la luz que nos acompaña y el orgullo de pertenecer a una tierra que nunca ha dejado de avanzar. Nada de lo conseguido ha sido fruto del azar. Cada paso lleva el esfuerzo, la entrega y la ilusión de generaciones enteras de pinatarenses.
Durante 190 años hemos escrito juntos nuestra historia. Una historia que no termina aquí, porque el futuro no se espera, se construye. Se construye protegiendo nuestras raíces, uniendo nuestras fuerzas y caminando siempre juntos.
Sigamos escribiendo nuestras páginas, sigamos dejando nuestra huella, sigamos construyendo el San Pedro del Pinatar que soñamos, que queremos y que merecemos. San Pedro del Pinatar. 190 años de historia escrita con sal.
Ya, está fatal. Buenas noches, San Pedro. Bienvenidos a mi humilde morada.
Como muchos de vosotros sabéis, en esta casa de aspecto palacial celebraba yo grandes y muy reconocidas fiestas. Pero hoy no venimos solamente a recordar una fecha, no. Hoy venimos a abrir una puerta.
Una puerta que guarda sal, mar, nombres, redes, caminos, voces y memoria. Porque antes de que este pueblo tuviera ayuntamiento, ya tenía alma. Y esa alma estaba en las manos de las personas que trabajaban, los que salían a amanecer a pescar, los que recogían la cosecha de sal bajo el sol, los que preparaban los salazones y los que cada tarde iban a la orilla del mar.
A esperar la vuelta de los barcos. Esta noche las piedras hablarán. Hablarán las aguas, los caminos y los campos.
Las manos se abren a la casa común. Que hable San Pedro del Pinatar. ¿Se me activa esto?
Antes de que existiera un ayuntamiento. Antes de los papeles, antes de los sellos y de las firmas, este lugar ya hablaba. Hablaba con la lengua del mar, con el brillo de la sal, con el vuelo de las aves y con las huellas de quienes pasaron buscando alimento, refugio y horizonte al resguardo de la luna.
No sobre estas aguas. Giró el sol, giraron las estaciones, giraron los caminos y las vidas, pero permanecieron el mar, la tierra y la sal. Un pueblos del mar llegaron siguiendo el sol, las estrellas y las rutas del Mediterráneo.
Trajeron comercio, embarcaciones, ánforas y nuevos caminos. Aprendieron que aquí la sal no solo era riqueza. Los romanos miraron estas aguas y comprendieron que el sol, el mar y la sal podían alimentar al mundo.
Conservaron el pescado, prepararon salazones, llenaron ánforas y llevaron una parte de esta costa a otros lugares. Las manos. Las manos de quienes entraban en el mar cuando todavía era de noche.
Las manos que empujaban las barcas, que lanzaban las redes, que limpiaban el pescado, que encendían el fuego, que preparaban el caldero, que cubrían el alimento con sal para conservarlo. Y compartirlo. San Pedro también nació ahí, alrededor de una red tendida, de una barca que regresaba, de un fuego encendido, de una mesa compartida, de la espera de quienes miraban al horizonte y.
Reconocían a lo lejos la forma de una vela. También nació en las salinas, en quienes caminaron bajo el sol, en quienes removieron el agua, en quienes cargaron capazos, en quienes aprendieron a leer el viento, la humedad y el. Color de la sal.
Una red no sirve por un solo hilo, sirve porque todos los hilos se sostienen. Un pueblo tampoco nace de una sola persona, nace de muchas manos, de muchos nombres y de muchas vidas entrelazadas. De dos mares, un territorio de pinos, caminos, sal y espera.
Lo llamaron el Pinatar. Por sus caminos pasaron personas que buscaban refugio, trabajo o una nueva vida. Algunas siguieron su viaje, otras decidieron quedarse.
Y poco a poco, donde había tránsito empezó a haber arraigo, donde había paisajes empezó a haber hogares, donde había caminos empezaron a haber calles, donde había personas empezó a. Haber pueblo. Y entonces llegó el día, 16 de septiembre de 1836.
Aquel territorio de sal, pinos, mar, pesca, caminos y memoria decidió darse voz propia. Nació el ayuntamiento. Nació una nueva forma de reconocerse.
Nació una casa en común. En dicha población, al día 16 de septiembre... Un ayuntamiento no son solamente unos muros, no es solamente una fachada.
Un sello, un documento. Un ayuntamiento son las personas que construyen el lugar en el que viven. Todas las manos que abren cada mañana una tienda, las maestras que enseñan las primeras letras o las familias que celebran y despiden, los trabajadores que levantan las calles, quienes.
Cuidan, quienes curan, quienes sirven una mesa, quienes preparan una fiesta, quienes llenan una plaza. Son los jóvenes que sueñan con marcharse y acaban volviendo, quienes nacieron aquí, quienes llegaron más tarde, quienes eligieron San Pedro del Pinatar para empezar de nuevo, las fiestas,. Las calles, las voces y los nombres, el ayer y el presente compartiendo el mismo espacio.
Pero ya no solamente como trabajo, sino como identidad. Está en el paisaje, en la mesa, en la piel y en la memoria. Está en cada flamenco que cruza el cielo, en cada baño de lodo, en cada pescado preparado con paciencia, en cada verano, en cada regreso, en cada familia que conserva una historia vinculada.
Al mar o a las salinas. La sal guarda lo que toca, conserva los alimentos, conserva las huellas, conserva los recuerdos y también nosotros hemos aprendido a conservar la memoria de quienes estuvieron antes. Nos da un pasado, sino que también nos da una gran responsabilidad aquí, en el mar donde vivimos.
No solamente nos pertenece a nosotros, no, también lo debemos de compartir con las personas que viven en este... Aquí, en San Pedro del Pinatar. Y además, sobre todo, es muy importante cuidar y conservar este mar para las personas que todavía no han nacido.
San Pedro del Pinatar ha sido sal, mar, pesca, trabajo, memoria y futuro, porque muchas manos lo han sostenido. San Pedro del Pinatar, en 1836, decidió caminar con voz propia. Hoy, 190 años después, seguimos escribiendo esa voz juntos.
Hoy celebramos 190 años de ayuntamiento.