Pero la historia empezó mucho antes que yo, antes que los reinos, antes que las cruces y las medias lunas. Hubo fuego en estas cuevas. Aquí vivieron los primeros.
En la cima de las palomas, en el Cabezo Gordo, dejaron sus huesos y su memoria. Amaron, temieron, enterraron a sus muertos. Fueron humanos como nosotros, en una tierra que aún no tenía nombre, y miraron este mismo horizonte, el mismo que yo miraría miles de años después.
Esas tierras son sin agua, sin gente y demasiado cerca del mar. Podría sufrir algún ataque. Lo entiendo.
Pero donde otros ven polvo, yo veo un gran porvenir. Don Pacheco, en sus manos dejé esas tierras y confío plenamente en usted. ¿Señor desea comenzar por estas tierras?
Aquí solo veo polvo y viento. El polvo es parte de la tierra y el viento sopla a nuestro favor. Aquí.
La primera piedra, aquí. Y así fue como la tierra que no tenía nombre tomó el mío. Pero aquellas aguas calmas arrastraban algo más que silencio.
Del norte de África venían los corsarios. Lucas, ¿qué sucede? ¡Nos atacan!
¡Nos están atacando! No buscaban solo el ganado y el grano. Se llevaban a las gentes, encadenadas, para venderlas como esclavos una y otra vez, año tras año, durante todo un siglo.
Pero el mayor de todos los ataques aún estaba por llegar. Una primavera de 1637. ¡Dime!
¿Cuántos son? Son más de 200, don... Y algunos se vieron escapando campo a través.
Nosotros conocemos esta zona mucho mejor que ellos. Vamos a coger las armas y vamos a por ellos. ¡Ya os tenemos!
¡Vamos arriba! ¡Levanta! 19 cautivos.
Los apresaron labradores, con las manos que araban la tierra. Aquel día, el campo se defendió solo. La amenaza se apagó.
El pueblo creció y no ha dejado de crecer. Hoy esta tierra da fruto donde antes solo había sed y la habitan gentes de mil orígenes, como siempre fue. Yo le di mi nombre, pero la historia es de todos los que la han pisado, de los campesinos varientes, de vosotros.
Esta tierra parece callada, pero nunca deja de hablar. Señor don Pedro Baró, concejal de festejos, miembros de la corporación municipal, autoridades regionales, señor cura párroco de Torre Pacheco, pregoneros de años anteriores, señora doña Begoña Fructuosa Ros, pregonera de nuestras fiestas. Patronales 2026, vecinos de Torre Pacheco y amigos que esta noche nos acompañáis desde otras poblaciones, muy buenas noches a todos y bienvenidos.
Las fiestas patronales de Torre Pacheco ya han comenzado. El pasado viernes 25 de septiembre, en esta misma plaza se llenaba de ilusión y de alegría para celebrar la gala de coronación de nuestra reina y su corte de honor. Ayer, el chupinazo daba el pistoletazo de salida a nuestras fiestas y hoy volvemos a encontrarnos aquí, en la plaza del Ayuntamiento de Torre Pacheco, para vivir uno de esos momentos que tienen.
Un significado muy especial: la lectura del pregón de nuestras fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario. Un momento que cada año nos permite detenernos por unos instantes, mirar a nuestro alrededor y recordar lo que somos, de dónde venimos y, sobre todo, todo aquello que nos une como pueblo. Y este año tenemos la suerte de contar como pregonera con una mujer muy querida y muy vinculada a Torre Pacheco, una pachequera de corazón, una mujer que ha dedicado buena parte de su vida a la educación y al.
Voluntariado, siempre muy cerca de los demás y siempre muy cerca de su pueblo. Ella es Begoña Fructuoso Ros. Esta noche, Begoña tiene el honor de poner voz a nuestras fiestas, pero también de compartir con todos nosotros recuerdos, vivencias y momentos de su vida ligados a Torre Pacheco.
Porque Begoña conoce bien este pueblo, conoce sus calles, sus gentes, sus costumbres y ese sentimiento tan difícil de explicar que tenemos quienes hemos crecido aquí y sentimos Torre Pacheco como nuestra. Casa. Pero antes de escuchar su pregón, queremos conocer un poquito más a nuestra pregonera.
Y quién mejor para hacerlo que alguien que la conoce desde hace muchos años, alguien que ha visto crecer a Begoña y que, como decimos por aquí, la conoce prácticamente desde que era una cría. Por eso, queremos invitar a subir a este escenario al alcalde de Torre Pacheco, don Pedro Ángel Roca Tornel, que será el encargado de ofrecernos una breve semblanza de nuestra pregonera. Señor alcalde, tiene la palabra.
Buenas noches, queridos amigos. Ayer a mediodía no esperaba que íbamos a estar aquí, ni menos anoche con el chupinazo, después de las lluvias que cayeron. Consejera, buenas noches, amiga Conchita, por estar aquí acompañándonos esta noche en este maravilloso pregón que ahora nos hará en unos segundos nuestra amiga Begoña.
Queridos compañeros de corporación municipal, diputados regionales, don Manuel, párroco, presidente... De la fiesta, Mario, presidente de la comisión, enhorabuena, que vamos bien, vamos bien. Pregoneros de otros años, que veo por ahí a Pedro Galindo, de hace un par de años, que era pregonero también aquí.
En definitiva, buenas noches a todos. Es verdad, Begoña, que vas a formar parte ya de la historia de las fiestas de Torre Pacheco, ¿no? Como pregonera, vas a entrar a formar parte del protocolo municipal y vas a ser historia ya de este pueblo.
Por supuesto que nosotros, yo creo que cualquiera de los que está aquí presente conoce a esta pregonera, porque ¿quién no conoce a Begoña? Ha sido maestra de algunos de sus hijos, ha sido directora en Roldán también, en algún colegio de Roldán, el colegio del Alba, directora de nuestro colegio, nuestra señora del Rosario, por lo que desvelar a la pregonera Begoña. No ha sido una sorpresa para nadie, porque todos la conocéis.
Ha sido una colaboradora fiel con entidades sociales, con Cáritas, con Cruz Roja, siempre viviéndose por los demás. Se ve en el colegio, vamos, se desvive por la gestión de un colegio como el colegio del Rosario, un colegio referente en la región de Murcia, y ahí la Consejería de Educación así lo sabe y lo tiene, ¿no? Es decir que...
Decir que Begoña es una buena gestora está más que reconocido, ¿no? Algunos tuvimos la fortuna de conocernos, al ser de Torre Pacheco, conocí a tus padres mucho, amigo Lucio, que está por ahí, Lucio y su mujer, y conocí a ti, a tu hermana, como es lógico, ¿no? Y entonces, desde bien chica, corriendo por aquí, por la calle, ¿no?
Algunos tuvimos esa fortuna. Ahora, yo creo que el pregón que nos va a hacer Begoña, pues va a ser un pregón, pues como ella es, pregón cariñoso, un pregón con mucho sentimiento y un pregón que nos recordará muchas de las cosas. Que ella ha vivido en el pueblo, estoy seguro, y que nos va a hacer recordar a los demás, junto con ella, lo que es Torre Pacheco a lo largo de su vida.
Así es que, Begoña, ahora sí puedes subir. Ahora te invito a subir. ¡Ay!
Gracias por tus palabras. Buf, me toca. Me tocan y me dejan sola.
A ver, oye, pues impresiona esto de estar aquí arriba, sí. Hay gente, pensaba yo que no. Digo, bueno, mi amigo, familia, pero sí, hay gente, hay gente, hay gente.
A ver, tengo tres objetivos esta noche y os voy a contar los tres primeros, ¿vale? Mirad, voy a intentar aguantar la emoción, a intentar aguantar el llanto y a intentar hacerlo calmada. Me da risa porque luego me da el arranque y me embalo.
Además, los que me conocéis bien sabéis que no voy a cumplir ninguno de los tres, ¿vale? Pero bueno, voy a empezar con ese propósito a ver si al menos alguno de esos tres lo consigo, ¿vale? Mirad, desde que se hizo público esta noticia de que yo sería hoy la pregonera, muchísima gente se ha cruzado conmigo, pues en el pueblo, en el supermercado, en el cole, en las extraescolares, diciéndome: Begoña,.
Pero si para ti está chupado. ¿Chupado? O sea, eso no es cierto.
Yo tengo ahora mismo una cosa por dentro que esto no se vive nunca. Es decir, la tensión, la preocupación de estar ante mi pueblo, así, a boca grande, pues eso no se vive todos los días, ¿no? Entonces, pues bueno, es un honor, como digo y he dicho estos días, así en entrevistas que hemos ido haciendo, es un honor, pero también exige estar a la altura.
Así que yo prometo de corazón que voy a dar todo de mí, como ha dicho el alcalde una vez más, para hacerlo precioso también para vosotros, no solamente para mí, ¿vale? Mirad, en primer lugar, antes de empezar el pregón oficial, que he dejado el atril para ese momento, ¿vale? Voy a tomarme la licencia de romper el protocolo y voy a contar cómo se fraguó esta propuesta, ¿vale?
Es verdad que yo no he pedido permiso, no me ha interesado pedir permiso. Igual no podía contarlo, pero como ya estoy aquí arriba, después cuando baje, si quieren que me tiren de las orejas y yo digo chimpún, ¿vale? Así que bueno, no me voy a liar y voy a contar cómo fue, ¿vale?
Mirad, Pedro Baró ya lo adelantó el día de la presentación, ¿no? De fiestas, además con unas palabras llenas de cariño que me hicieron llorar, casi como hoy cuando ha hablado el alcalde, que me he contenido ahí, que se lo he dicho a Conchita, digo, voy a intentar aguantar hoy, que es más importante. Pero es verdad que él bien lo explicó.
Yo no entendía bien por qué habían pensado en mí y le dije textualmente así, palabras literales, ¿? Pero os voy a decir lo que dice: si yo no soy nadie. Antes de hablar conmigo, es verdad, confieso que llevaba muchos días escribiéndome: Begoña, tengo que hablar contigo.
Digo, este algún negocio lleva, pero ignorante de mí, yo pensando, bueno, serán rollos del cole. Pero como no le atendía o no le cogía el teléfono, pues se presentó en el cole. Un día de junio, de esos que hay muchos maestros por aquí, ya sabéis lo que es junio en un cole.
Pues estaba reunida, pero Pedro es así, se metió en la reunión. No, no, si es que es un momento, es que es un momento, es un momento y me voy. Pues me explicó.
Con muy buenas palabras, que la comisión había pensado en mí y me dejó pensando. Me dijo: Tú, yo no puedo tener otra respuesta y te dejo pensando. Y yo pensaba: ¿Pero por qué tengo que ser yo?
Me pensaba: ¿Iba a estar a la altura? ¿Por qué me han elegido a mí? Por una parte, no puedo negar que me hacía muchísima, muchísima ilusión la propuesta, ¿no?
Pues como decía antes, para todo pachequero es un honor dirigirte a tu pueblo, a tus vecinos, para pregonar las fiestas. Pero por otro lado, decía: Tengo el miedo y hay que cumplir y hay que estar a la altura, como decía. Luego tenía un hándicap muy importante y es que los predecesores han sido candidatos de diez, con un vínculo y un arraigo a nuestro pueblo muy importante, que además han pregonado el nombre de Torre Pacheco no solamente en la geografía.
Murciana, sino en otras regiones de España e incluso en otros continentes. Entonces, claro, yo se lo decía antes al alcalde: A mí no me gusta perder ni a las canicas. Entonces yo decía: Yo tengo que estar a la altura, o sea, yo tengo que ser como ellos o más, ¿vale?
Menos tampoco, menos tampoco. Así que bueno, partiendo de estos conocimientos previos que diríamos en jerga docente y haciendo una pequeña reflexión de los motivos por los que yo pensaba que la comisión de fiestas me proponía a mí para representar a mi pueblo, pues me. Animé a dar un paso y a luchar una vez más y desde otra perspectiva por mi pueblo.
Así que aquella gente que siempre y que hoy también confía en mí y cree que soy capaz de hacerlo, pues les prometo que me subo aquí al escenario con el propósito... De ponerle todo el alma, todo el corazón y todo el cariño y la ilusión que me caracteriza para cumplir las expectativas, porque como decía el alcalde, yo también voy a intentar hacer. Historia.
Mirad, antes de dar paso de forma oficial al pregón, me gustaría que me permitáis agradecer a todos y cada uno de los que me acompañáis hoy aquí. En primer lugar, quiero agradecer al Ayuntamiento de Torre Pacheco, tanto a la corporación actual como a la anterior, su apoyo incondicional que siempre he tenido en mi persona, porque esa estrecha colaboración se agradece siempre. Cuando he necesitado cualquier cosa, siempre he sentido que están ahí.
Gracias, por supuesto, a la comisión por confiar en mí y regalarme esta oportunidad de vivir estas fiestas 2026 de manera absolutamente inolvidable para mí y para los míos. También mi agradecimiento se extiende a esos chicos y chicas que esta noche vienen de azul clarito con un tono especial, que son mi familia del cole de Nuestra Señora del Rosario, a mi claustro de profesores, al. Personal no docente, a las familias y alumnos de mi cole, que también he visto muchos por ahí, que los tengo fichados y no quiero que se vayan sin darme ese abrazo que les pedí esta semana.
Y de verdad quiero decirle a todos que me siento súper orgullosa del trabajo conjunto y de la gran familia que tenemos en nuestro cole. De verdad que es un privilegio ser la directora de un cole como el nuestro. Gracias con el corazón lleno a los Ross de mi familia, lo fructuoso no lo puedo nombrar porque mi padre e hijo único, pero mi familia es pequeña en tamaño, pero grande, muy grande en amor.
Gracias por estar siempre ahí, chicos, al pie del cañón en los momentos difíciles y celebrando juntos lo que dan alegrías como los de hoy. ¿Veis? Objetivo, fallo.
Fallo, primer fallo. Bueno, hoy sigo. A mi peña Los Peladillas.
A mi mega equipo de Cruz Roja, que estaba por ahí. Y a mi grupo de quedadas. Ellos saben lo que son.
Ellos saben lo que son. Gracias por estar hoy y siempre, por regalarme momentos de esos en los que quiere que se pare el tiempo, por demostrarme que se puede querer tanto a alguien tan pequeño, aunque no lleve tu. Sangre.
Y bien. Permitidme ahora que me detenga unos minutos más para solo agradecer, no solo agradecer, sino para presentar a mi familia. Lucio, único varón de la casa, que como él siempre ha dicho: Cuatro, cuatro que tengo que aguantar yo en mi casa.
Y digo yo aquí, ahora que no me escucha nadie, que también habremos aguantado algo nosotras. Pero bueno, lo vamos a dejar hoy, lo vamos a dejar en tablas, ¿vale? Ahora ya me pongo en serio.
De mi padre he aprendido lo que significa estar de verdad al servicio de los demás. Quienes lo conocéis, que sois muchos, sabéis que es de esas personas capaces de dejarlo todo por echar una mano a quien lo necesita. Un hombre trabajador que se ha desvivido siempre por y para su familia y por su gente.
Si hoy tengo esta vocación de entrega a mi pueblo es porque me he visto reflejada en ti. Así que, papá, gracias por tu ejemplo. Mi madre, mujer valiente, que nos ha demostrado lo que es el sacrificio, la lucha y sobre todo la familia.
Ha educado con infinito amor y mucha, mucha paciencia, lo digo con conocimiento de causa, a tres hijas: maestra, enfermera y economista. Digo yo que aquí la casualidad poco margen ha tenido. Y lo que es mejor, un auténtico ejemplo de vida, el alma de un hogar donde siempre hay espacio y cariño para todo el que llega, rodeada siempre de mucha gente que la quiere como ella se merece.
Gracias, mamá, porque conmigo nunca te rendiste. Y si soy como soy, soy quien soy, es porque tú siempre estuviste ahí. Gracias por enseñarnos a volar tan alto.
Mis hermanas, una en la distancia. En streaming para no perderse el momento de hoy, la otra aquí presente. Ambas han sido, sin saberlo, un referente indiscutible para mí.
Esa consulta neutra ante cualquier problema diario que tanto necesitas y mis mejores aliadas. Aunque tenemos personalidades totalmente dispares, compartimos un sentimiento de familia que también nos caracteriza. Muy agradecida a ellas en muchos momentos, pero sobre todo por haberme regalado a mis dos ahijados, Lucas y Vega.
Como madrina, verlos crecer muy de cerca, disfrutándolos con ellos, cantidad de momentos, comprobando que se están convirtiendo en buena gente, me llena de orgullo y siempre, siempre, chicos, voy a estar ahí. Sé también que tengo varios ángeles que me acompañan mis pasos muy de cerca, pero estoy segura de que hoy dos de ellas se están llorando sin consuelo. Mira hasta dónde ha llegado la menúa, le dirá la una a la otra.
Ya se lo decía yo al crío, que esta era mulita. Sin duda, mis viernes de noche de pizza sprint, los sábados de volver cargadas como mulas del mercado, sudorraos y un sinfín de caprichos que nos daban también han formado mi identidad y ese sentimiento de cuidado y respeto por nuestros mayores que. También me caracteriza.
Las hemos querido y cuidado infinito hasta sus pasados 100 años. Y por último, y no menos importante, mi marido, Pedro. ¿Qué digo?
Que tiene un trozo de cielo ganado, solo con aguantarme a mí y mis negocios, no solo ahora, sino siempre. Lo comparta más o menos, pero respetando siempre mi espacio y queriéndome así, tal y como soy, con mis defectos y mis virtudes. Pero tengo claro que es una suerte la mía y que tengo el mejor compañero de vida que nunca hubiese imaginado.
En común tenemos una bistillo que no sé ni cómo se está portando. Me tenía sufriendo porque, sin duda, esta pequeña ha venido a revolucionarnos más la vida, pero a alegrar muchos y muchos corazones. Y bueno, ya sin demorarme más, agradecer a todos, a todos vosotros, vecinos de Torre Pacheco, gracias peñistas por posponer o adelantar un poco la cena de hoy para estar aquí.
Gracias a aquellos que, aún no teniendo vínculo directo conmigo o personal, se han interesado por mi historia y han querido también acompañarme. De verdad que ver esta plaza llena me hace sentir el cariño y el arropo de todo un pueblo. Gracias por hacerme este regalo, por ayudar a guardar un poco el recuerdo que permanecerá por siempre en mí.
Gracias por ayudarme, como decía antes, a formar parte de la historia de Torre Pacheco. Pues bien, redactando estos agradecimientos igual me he puesto melancólica. Pero yo de repente conecto de nuevo y empiezo de lleno.
El que me conoce sabe que soy así. Así que, pues si os parece, me vengo al atril y os cuento mi historia un poquito más formal, ¿vale? Begoña es una niña que nació en el año 1986, rodeada de una promoción de niños maravillosos, entre los que podemos destacar a Agustínico, el de Marilá de Ramón, Cristina, la de Benita, José Agustín, el de Fina, la de Paco, la profesora, Maricha, la de la.
Autoescuela Marca, Julia, la de Meterio, Gemma, la de Justo Mercader y un sinfín de piltrafillas que la liábamos parda, muy parda, en el cole de Rosario. Castigados estábamos siempre. Yo por hablar, como no podía ser de otra manera, el otro por reírse, la otra por no hacer los deberes.
Un cuadro, vamos. Esto bien podían ratificarlo doña Conchi, la del Plaza, doña Antonia, la Chasca, esa que tantas y tantas hojas me ha arrancado y tantos cuadros amarillos me ha hecho copiar, pero a la que tanto y tanto y tanto tengo. Siempre como referente.
Doña María de los Ángeles Barquero, con nuestra primera experiencia ante una cámara y encima en inglés, ahí es na. O nuestro queridísimo y admirado don Juan Alcaraz, que seguro tampoco se ha querido perder este momento y está disfrutando muy orgulloso de verme aquí. Años más tarde, esos vínculos se forjaban aún más con nuestro paso al Luis Manzanares, abriendo el abanico de amistades a compañeros procedentes de Fontes o San Antonio.
Sería imposible nombrarlos a todos ahora, pero ellos saben que la familia de Las Peñas, que tuvimos en el barco, en el bajo, cerca del parque del tubo, y las peñas de las chicas, Faltabas tú, también las llevo siempre en mi. Corazón. He de confesar aquí públicamente que mis años de secundaria, como he dicho antes a mi madre, supusieron un...
Quebradero de cabeza para mi familia. En mi casa intentaban hacer el pino puente para que yo estuviese centrada en mis estudios, pero yo tenía otras prioridades mucho más claras y mucho más importantes para mí. Dedicar mis tardes al voluntariado en el aula de apoyo de Cáritas, realizar talleres de ocio y tiempo libre de Cruz Roja Española y luego tuvimos el paso a Juventud.
A esto le sumamos la campaña del juguete, las cabalgatas de los Reyes Magos, el radiomaratón, las maravillosas tardes preparando material con Jesús el cura y fichas para los más peques, las actividades de cine, de formación, las convivencias,. Campamentos de Cáritas en albergues y playa. Mirad qué infancia, adolescencia y juventud más feliz he tenido.
Qué afortunada he sido, rodeada de los mejores. Verónica Martínez y Conchi de Juventud, Fran, Jorge, pueden corroborar esto que digo. Todos estos años estuvieron también marcados por un componente festero y sobre todo carrocero que llevo en el alma.
Ese mismo dato que os daba antes, 1986, fue el año en el que mis padres tomaron una de las mejores decisiones de su vida: formar parte de la peña Olé, peña que también ha marcado mi vida. Muchos de los que están aquí saben que yo no fui una niña más en esa peña. Fui alguien que me dejé mi esencia y todo mi ser con ellos, disfrutando de todos y cada uno de los eventos que hacían.
Tiro de cuerda, que recuerdo que era niña cuando se celebraban en la calle Mayor, enfrente del casino y de la inolvidable plaza. Donde hacían la sangría los colgados. Recuerdo con mucho cariño las compras de garros infinitos con mi madre, los disfraces de corral de la Pacheca, sin olvidar el mítico circo o los disfraces de Mary Poppins, que eran enfrente de los recreativos, lo que ahora es la plaza del.
Magi. Escenas de caperucita en el bajo del parque de la Constitución, campeonatos de dominó, de parchís, que éramos críos, pero yo jugaba. No se podía, pero yo jugaba.
Las risas de la Ibañez, los verberiscos de Tinitarios, que tampoco me he perdido, claro. Desfiles y espectáculos y lo que se presentase, vamos. ¿Veis que yo, ganas de experiencia, con ganas de experiencia no me he quedado?
No me perdía ni un solo evento, que mis padres no me llevaban. Pues a mí me daba igual. Yo solo decía: Antonia la Pacorra y a Eusebio, y ahí que me plantaba yo, sin hora y sin límite.
Vamos, que yo la gestión la tenía clara. Recuerdo que yo ya tenía en la Rambla mi peña, con las chicas de Faltabas tú y mi amiga me decía: Begoña, ¿dónde estabas, muchacha? Pues yo me había ido a la peña Olé a sacarme mi silla y a dar palizas allí con ellas, porque alguna tontería me decían y alguna risa me echaba.
Yo así era feliz. No puedo dejar de mencionar la galleta de la Juani, que me la guardaba ella para que me durasen tres días. El lío de las comidas que tenía siempre con los turnos, porque a veces daban comida para 200 y sobre todo ese confundible grito que me daba mi charo Bortas cuando me veía y me decía por la carroza: ¡Hombre, mi Bego!
Y daba igual que me hubiese visto el día de antes, ella siempre me lo decía. ¡Qué abrazos me pegaba! Cuánto me quería.
Estoy segura que ella tampoco ha querido perderse este momento desde allá arriba, porque sí, aquí también se te echa mucho de menos. Pues eso, que me dejaban en la carroza en las zonas más mejores, como dicen los críos, las de las flores dobles que te dejaban la yema de los dedos, las zonas que te tenías que tirar. Al suelo y que no veías nada, las flores más pequeñas.
Pero ellos sabían que yo siempre les iba a decir que sí. Me encantaba hacer carrozas con ella, con ella. En Cánnara de Julián también sabe por qué.
Y yo ahí lo dejo, ¿vale? Y bueno, ver cómo la Domi literalmente se meaba de risa era algo que estaba a la orden del día. Y muchos también sabéis por qué, y hasta ahí puedo leer.
Fueron años maravillosos. Podría describir, me acuerdo como si fuese ayer, cuando estábamos en el matadero con ese tambor interminable, las malditas serpientes de Aladín y Pedro el panadero poniéndonos la cabeza como un tambor porque no le gustaba nada de lo que. Estábamos haciendo.
La enorme Hello Kitty, que luego no pasaba por la calle Mayor. O el piano por el aniversario con esos trajes azules que hoy darían miedo de verlos. De la preciosa carroza de la Cenicienta, que incluso me dieron la oportunidad a mí de ir yo sola dentro.
Por esto y mucho más, la peña Olé siempre, siempre, siempre permanecerá en mi recuerdo y sobre todo en mi corazón. Años después, finalicé mis estudios de magisterio en la especialidad de lengua extranjera, inglés. Aprobé la oposición en 2009 y estuve ese año de funcionaria en prácticas en el colegio de Rosario.
Con tan solo 23 años, me atrevería a decir que he sido la directora más joven de la región. Una gran persona apostó por mí al 100 %. Se creaba un cole de nueva creación en Roldán, pueblo en el que se dejaba a esta persona y se deja la piel a día de hoy.
Empezábamos mano a mano a darle forma desde cero. Ella siempre estuvo ahí, remando y dándome esa fuerza interior que tanto la caracteriza. Gracias a Araceli por confiarme ese proyecto, después de seis años de pura entrega en el cole, viendo lo crecer y viéndolo dar sus frutos, disfrutando de padres, madres, profes y alumnos como si fuésemos una gran familia, hoy puedo.
Decir también que Roldán tiene un trocito mío ahora y yo también hice historia allí. Quizás para el que me esté escuchando por primera vez diga: Seis años, hija, si eso no es nada. Pues no, no es así.
Yo conseguí trabajar codo con codo, mano con mano, con muchísimas familias. Partíamos de la nada y ellos apostaron por mí y por mi centro con uñas y dientes. Antonio Arroyo, Marila Marquesa, Domi, Ana, Marga, Marisol, de las dos escuelas y un sinfín más de familias, muchos de ellos hoy aquí presentes, que me ayudaron a levantar de la nada lo que llegó a ser un centro puntero de.
Cantidad de programas. Me ayudaron a crear unos pilares de centro y, sobre todo, a demostrarle a muchos que no era cuestión de política, sino de ganas y de ilusión y de trabajo a pesar de mi corta edad. Recordad que solo tenía 23 años.
Y sí, tengo momentos inolvidables, abrazos de grandes y pequeños que recibo años después que me reconfortan el alma. Tengo alumnos del Alba que vienen todos los años en las fiestas de Pacheco y que están también hoy por aquí. Y siempre sacamos conversaciones como: ¿Te acuerdas cuando hicimos la feria de abril?
Cuando nos íbamos de convivencia a La Manga con los padres y nos subíamos en barco o en tren. Cuando conseguimos el comedor del cole. Cuando hacíamos las hogueras de San Juan.
Cuando nos hicieron la pista en el patio. O cuando vino la reina. Porque sí, esto también nos pasó.
Que tuvimos la suerte y el honor de contar con la apertura del curso escolar nacional en nuestro cole, en el Alba, en el año 2013. Y con la visita de la entonces reina de España, su Majestad la reina Doña Sofía. Buah, qué recuerdo, qué emoción todavía de ese momento, qué nervios pasé, más que hoy, os lo prometo.
¿Te acuerdas de Daniel García Madrid cuando me decía: Begoña, déjala que hable, qué risa. A mí me dijo el protocolo que yo hiciese lo que las mujeres me pidiesen con naturalidad. Y yo, pues me dejé llevar.
Algunos de los roces de mi familia cuando vieron la foto de la reina, que yo salgo con las manos así, que eso tampoco es raro en mí, me hicieron memes de estos que rularían hoy por WhatsApp. Pero bueno, broma aparte, fue una experiencia inolvidable de vida que recordaremos todos con mucho cariño. Y bueno, después de esos maravillosos años y todo con un esfuerzo y un arraigo personal y familiar que dejaba consigo con la decisión de venirme a Torre Pacheco.
Se abría paso un nuevo reto profesional: llevar de nuevo al cole del Rosario a la cima del éxito escolar regional. Mirad, con esa lucha de conseguir un futuro mejor para los niños de mi pueblo y, por tanto, una sociedad mejor en nuestro pueblo, tomé las riendas del barco que hoy tengo la suerte y el privilegio de dirigir, por más de una década y que no. Me arrepiento de haber dado el paso.
Sí, un reto vinculado a una parte emocional porque en este centro ya había sido antigua alumna y también antigua docente. Y en ese momento veía una oportunidad de devolver a mi cole todo lo que me había ofrecido siempre. Además, yo en ese momento sentía que mi pueblo y mi cole me necesitaban.
El cole del Rosario estaba de capa caída y yo tenía la necesidad y la obligación de venirme a luchar por él. Así que fue una decisión muy dura porque dejaba en el cole del Alba mucho, no, muchísimo. Pero inicié este proyecto con muchas ganas, mucha ilusión, a pesar de que supondría mucho esfuerzo el partir de cero con una comunidad educativa.
Así que, como diría mi gran amigo e hijo predilecto, Quique Sicar, pasico a pasico, nosotros también conseguimos poner de nuevo al Rosario como un referente en la región, demostrando a las familias de Torre Pacheco que una educación de. Calidad es posible en un colegio público. Mirad.
No ha sido tarea fácil, me vais a permitir la expresión, pero domar a más de 70 profes, a casi 800 alumnos y a cientos de familias no ha sido nada fácil. Convencer, establecer lazos con organismos, demostrar tu valía, porque yo seguía siendo joven y ahí había mucha gente con mucha solera. Fijar unas directrices, aunar esfuerzos, crear identidad de centro, sentimiento de pertenencia y otras miles de funciones que tengo a día de hoy han sido microretos que hemos ido consiguiendo entre todos con trabajo, esfuerzo y mucho, mucho, pero.
Que mucho tesón. Hemos conseguido crear comunidad, hacer equipo y hacerles sentir a todos, familias, alumnos y profes, que en nuestro cole sumamos todos. Esa sensación de unidad, de buen hacer y de trabajo en equipo es posible en primer lugar porque las familias de nuestro pueblo seguís apostando por nosotros, por nuestra gestión y por un cole público, confiando día a día en los profesionales que.
Allí trabajamos. No me canso de decir que yo estoy al frente, tirando del carro, pero este reconocimiento que hoy recibo en forma de pregón es también de todos mis compañeros. Sin ellos sería imposible dar visibilidad al valiosísimo trabajo que hacen en las aulas, a la pasión con la que enseñan y a las incontables, pero incontables ocasiones en las que se entrega va mucho, mucho más allá de sus obligaciones.
Por eso, mi reconocimiento hoy es para todos ellos. Así que, por favor, os pido un aplauso enorme para mi claustro y el personal del colegio que dirijo. Chicos, os quiero, os quiero mucho, sois los mejores y lo tenía que decir y punto.
Y ya voy acabando, que quizá haya quien me lo agradezca. No me quiero despedir esta noche sin dirigirme, por supuesto, a los más peques. Chicos, que hay por ahí muchos y muchas, sois el motor de mi vida, ese soplo de energía que te hace seguir adelante en los momentos más duros, que también los hay y muchos.
Me llena cuando me veis por la calle y me pegáis un grito para saludarme o cuando venís corriendo a darme un abrazo. Para mí eso es señal de que vamos por el buen camino. Mi ilusión es que os llevéis un recuerdo inolvidable de vuestra infancia, de vuestro cole, de vuestros profes, de vuestra directora y, por supuesto, de vuestro pueblo, Torre Pacheco, el pueblo que os ha visto nacer y crecer.
A todos mis niños les digo hoy: luchad con fuerza por vuestros sueños, porque los sueños se cumplen, siempre os lo cuento, yo estoy aquí cumpliendo sueños. Porque con trabajo y corazón los sueños sí se cumplen. Pero recordad siempre lo más importante por encima de todo: sed buenas personas.
El respeto, la empatía, el cuidado de los demás y nuestra sociedad tienen que ser vuestra bandera. Torre Pacheco, al igual que nuestro cole, lo construimos entre todos. Perdón.
Yo amo mi pueblo con locura, siempre lo defiendo a capa y espada, en cada paso que doy, allá donde voy, siempre digo que yo llevo a Torre Pacheco tatuado en el alma y me gustaría que las próximas generaciones también lo sintiesen así. Perdonad si me he seguido contando mi vida hoy, pero quería explicar que me siento muy, pero que muy orgullosa de haber crecido aquí, de haberme formado aquí y también de ayudar a crear el futuro de mañana aquí, en mi pueblo. A mí me encantaría que esos niños de mi cole sientan Torre Pacheco como yo.
Yo, ese es el mensaje que quiero transmitirles, para ayudar a luchar juntos por un Torre Pacheco mejor, por un Torre Pacheco de todos. Porque aunque algunos se empeñen en manchar nuestra imagen y nuestro pueblo, somos un pueblo referente, un pueblo puntero y sobre todo un pueblo que sabe convivir. Y ahora sí, vecinos, amigos, pachequeros, ha llegado el momento.
Aparquemos las preocupaciones por unos días, dejemos a un lado la rutina y salgamos a la calle a disfrutar de nuestras fiestas, de la alegría de nuestra gente, de nuestras fiestas patronales. En honor a la Virgen del Rosario. Que sean unos días especiales en convivencia y unión y que disfrutemos juntos de la Virgen del Rosario.
¡Viva nuestra patrona, la Virgen del Rosario! ¡Viva Torre Pacheco y felices fiestas 2026 a todos! Estoy aquí yo pensando.
Que de los tres objetivos solo falla uno, ¿no? El otro medio medio lo he salvado, medio medio lo he salvado. Bueno, ahora sí que sí que espero de corazón no haberme hecho muy cansina, haberlo explicado de corazón y, bueno, tenía que contarlo como yo lo he vivido y como lo he sentido.
Y de verdad que muchísimas gracias por acompañarme en el día de hoy, por dejarme este recuerdo inmenso en mi corazón. Gracias a todos por hacerlo posible. ¿Me puedo bajar?
No. Es que dice la gente que esto está chupado, pero hay que pasarlo. Estoy deseando bajarme para abajo.
No, no, Begoña, quédate en el centro. ¿Y aquí me quedo? Enhorabuena, Enhorabuena.
Muchas gracias. Enhorabuena, Begoña, por este pregón con el que, sin duda, has conseguido emocionarnos y, sobre todo, abrir las puertas a estos días de fiesta, convivencia y diversión que ahora comienzan. Esperamos que esta noche quede para siempre como un recuerdo muy especial y entrañable en tu vida, porque hoy has tenido el honor de poner voz a las fiestas patronales de tu pueblo.
Y para agradecerte que hayas aceptado esta encomienda y que hayas compartido con todos nosotros tus recuerdos, tus vivencias y tu cariño por Torre Pacheco. Queremos hacerte entrega de un pequeño recuerdo institucional en nombre de todos los vecinos de nuestro municipio. Para ello, invitamos nuevamente a subir al escenario al alcalde de Torre Pacheco, don Pedro Ángel Roca Tornel, para que sea él quien haga entrega de este recuerdo a nuestra pregonera.
Ay. Gracias, Pedro. Muchas gracias.
Muchas gracias. Ay. Mira la otra, pegando gritos, mamá.
Por lo menos los pegaba, ahora no los ha pegado antes. ¡Qué orgullo! ¡Qué orgullo!
Muchísimas gracias. Mi padre lleva el suyo de la radio, pero este... Lo siento, Luisín, lo siento, pero en este caso te he ganado.
Es que él lleva uno de la radio de antaño, que lo cambia siempre con su chaqueta, pero yo llevo este. Ay, muchísimas gracias, de verdad. Muchísimas gracias.
Ay. Qué emoción. Qué bonito.
Bueno, señora alcaldesa, si lo desea, puede dirigir unas palabras de agradecimiento. Sí, bueno, muy rápido, solamente... Begoña, nos has dado una lección magistral, como no puede ser de otra manera.
Nos has tenido a todos... Vamos, con la piel tensa durante todo tu pregón, ¿no? Has cubierto, has superado todas las expectativas.
Tenía miedo, ¿? Tenía el listón muy alto. Enhorabuena, enhorabuena, vengo por este pedazo de pregón que nos has hecho.
Gracias. Enhorabuena a la comisión de fiestas y a Pedro Baró por haberte elegido pregonera y muchas gracias. A vosotros siempre.
A vosotros siempre, de verdad. De verdad que no se me ocurre otra palabra que gracias de corazón por hacerme vivir esto a mí y a mi familia, por supuesto, por llevarnos este... Y a mis amigos, a mis niños, a los padres de mi cole, gracias de verdad por hacernos vivir esta sensación, esta emoción, este sentimiento compartido.
Muchísimas gracias a todos. Me bajo. Ay.
Pues antes de dar por concluido este acto, queremos volver a agradecer a Begoña este magnífico pregón que ha compartido esta noche con todos nosotros. Y antes de continuar con la programación, les informamos de que durante unos minutos se realizarán las fotografías oficiales de este acto frente al escenario. Después, la fiesta continuará aquí, en esta plaza, con Hey, lo mejor de tu vida, un tributo a Julio Iglesias que estamos seguros que nos hará disfrutar y cantar algunos de los grandes éxitos de uno de los artistas más reconocidos de.
Nuestro país. Y para el público más joven, tenemos esta noche en la carpa del recinto de Peñas uno de los grandes conciertos de la programación musical, la actuación de los murcianos Maldita Nerea. Y así que todavía queda mucha noche por delante y, sobre todo, muchas fiestas por disfrutar.
Gracias por acompañarnos esta noche. Disfruten de nuestras fiestas patronales y, sobre todo, disfruten de Torre Pacheco. Buenas noches y felices fiestas.